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Obra original

Don Quijote

4.750 €

Esta magnífica y magistral pieza de gabinete en bronce macizo y mármol, concebida por el célebre escultor Enrique Barros Fernández (Oímbra, 1905 – Bilbao, 1990) y datada hacia circa 1935, destaca de manera sobresaliente frente a variantes más modestas de su catálogo cervantino. La obra que nos ocupa, titulada «Don Quijote en su estudio» (o en su gabinete de lectura), cuenta con unas generosas dimensiones de 36 × 36 × 26 cm y un peso extraordinario, presentando una elaborada escena historicista del Siglo de Oro donde el ingenioso hidalgo aparece reposando en un tradicional sillón frailero, con un manuscrito en relieve de bronce dorado sobre su regazo, flanqueado por un escritorio independiente con tablero de mármol gris veteado y soportes de tracería, sobre el cual se disponen con minucioso detalle un tintero, una pluma, un libro y un candil de lucerna de varios picos, todo ello realzado por contrastes cromáticos entre las pátinas pardas del bronce y los destellos dorados. Esta compleja articulación espacial y narrativa refleja la sólida formación académica de Barros, quien tras iniciarse en la Escuela de Artes y Oficios de Bilbao con Higinio Basterra, se trasladó a París en 1928 becado por la Diputación de Ourense para ingresar en la Académie Julian y la École Nationale Supérieure des Beaux-Arts, perfeccionando su técnica bajo la tutela de maestros de la talla de Antoine Bourdelle, Jean Boucher, Paul Landowski y Henri Bouchard. En su lenguaje plástico confluyen la fuerza monumental de Auguste Rodin, el rigor estructural de Bourdelle y la sobriedad del Noucentisme catalán, bagaje que le permitió consolidar una brillante trayectoria internacional —reconocida con mención de honor en el Salon des Artistes Français de París en 1929 con su obra 'Premier amour' y su participación en la Exposición de Arte Vasco de 1937— y consagrarse en la estatuaria pública monumental con intervenciones tan célebres y controvertidas como 'La nueva musa' (1948) para el monumento a Juan Crisóstomo de Arriaga en el parque Casilda Iturrizar de Bilbao. La importancia capital de este escultor, cuyas creaciones e hitos públicos se custodian en prestigiosas instituciones como el Museo de Bellas Artes de Bilbao y el Museo Las Encartaciones, dota a esta monumental pieza de gabinete de una categoría museística excepcional y de un indiscutible valor patrimonial y de mercado dentro del coleccionismo histórico de alta época.

TécnicaFundición en bronce a la cera perdida
Medidas36x36x26cm
AñoCirca 1935
ArtistaBARROS FERNÁNDEZ, Enrique
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BARROS FERNÁNDEZ, Enrique

Enrique Barros Fernández (Oímbra, Ourense, 11 de julio de 1905 – Bilbao, 1990) fue un destacado escultor cuya estrecha y determinante relación con Ourense marcó sus orígenes, a pesar de haberse trasladado de niño a Bilbao —ciudad que le acogió como hijo adoptivo— tras nacer en Oímbra y barajarse fechas divergentes sobre su edad de partida entre los seis meses y los cinco años. Inicialmente enfocado en los estudios de Marina, y en contra de los deseos familiares, optó por el arte, culminando su primer año (1923) en la Escuela de Artes y Oficios de Bilbao con el primer premio en modelado y colaborando estrechamente con Higinio Basterra en diversos monumentos. Gracias a una beca concedida en 1928 por la Diputación de Ourense, se trasladó a París para completar su formación, ingresando en la École Nationale Supérieure des Beaux-Arts y perfeccionando su técnica bajo la tutela de grandes maestros como Paul Landowski y Henri Bouchard, además de su paso por la Académie Julian con Antoine Bourdelle y Jean Boucher. En la capital francesa modeló obras clave como la Juventud de Baco, el Desnudo Femenino y Primer amor, pieza con la que obtuvo una mención de honor en el Salón de los Artistas Franceses (Salon des Artistes Français) en 1929. Su vinculación institucional con Ourense se tradujo en la adquisición de obras tempranas por parte de la Diputación Provincial —como Sigfrido, la Juventud de Baco, el Desnudo Femenino y creaciones de sus clases parisinas (1928-1929)—, además de otros encargos significativos como el busto de Curros Enríquez en el colegio de la calle Sáenz Díez, el busto de Don José García Barbón (1943) para el Concello de Verín y una segunda escultura de gran formato de Desnudo Femenino visible en las escaleras del Palacio Provincial. Tras consolidar su despegue internacional en los años treinta con exposiciones por toda Europa y su participación en la Exposición de Arte Vasco de París de 1937, desarrolló la mayor parte de su fecunda carrera en el País Vasco, donde cultivó el modelado de gabinete, la imaginería religiosa y la emblemática y controvertida intervención de 1948 al esculpir La nueva musa en sustitución de la obra original de Francisco Durrio para el monumento a Juan Crisóstomo de Arriaga en Bilbao, estando parte de su legado repartido entre colecciones particulares, el Museo de Bellas Artes de Bilbao y el Museo Las Encartaciones, y dedicando sus últimos años fundamentalmente a la pintura.

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