OLATUNDE, Asiru
Asiru Olatunde (Osogbo, Nigeria, 1918 - 1993) fue un destacado artista, escultor y herrero nigeriano, considerado una de las figuras fundamentales del arte moderno en su país y miembro clave del influyente movimiento artístico de la Escuela de Osogbo. Olatunde nació en el seno de una tradicional familia de herreros y orfebres yunda de la cultura yoruba (siguiendo los pasos de su padre y abuelo). De joven también aprendió a tocar el tambor ceremonial (talking drum), el cual solía tocar en santuarios locales. Durante la década de 1950, una grave enfermedad le impidió continuar con el trabajo pesado de la herrería tradicional. Comenzó entonces a fabricar pequeña joyería para los mercados locales. Su talento llamó la atención del erudito alemán Ulli Beier y de la artista austríaca Susanne Wenger, figuras clave del renacimiento cultural de Osogbo, quienes lo animaron a volcar su maestría con los metales en la creación artística en 1961. Se convirtió en uno de los pilares de la Oshogbo School of Art, un colectivo que impulsó el arte contemporáneo en Nigeria rescatando las raíces mitológicas indígenas y reaccionando de manera creativa frente al colonialismo cultural. En 1967 fue nombrado primer presidente de la Asociación de Artistas de Osogbo. Su obra traspasó las fronteras de Nigeria, siendo expuesta en instituciones de prestigio mundial como la Institución Smithsonian en Estados Unidos y la sede del Fondo Monetario Internacional (FMI). Olatunde desarrolló una técnica muy personal y distintiva de repujado y grabado en metales (principalmente sobre paneles de aluminio, cobre y hierro reciclado). A través de un minucioso trabajo de martillado, cincelado y texturizado por puntos que recordaba a las decoraciones tradicionales de los santuarios yorubas, lograba juegos de luces y sombras sumamente expresivos. Sus obras narraban complejas historias visuales que combinaban la mitología y el folclore yoruba con relatos bíblicos adaptados a contextos locales nigerianos, así como escenas de la vida cotidiana. Un motivo recurrente y universal en sus paneles fue el tema del "Árbol de la vida".
