
Ofrenda a la diosa del río Oshun
Esta monumental y soberbia obra en relieve repujado sobre panel de aluminio de 123 x 56 cm, titulada "Ofrenda a la diosa del río Oshun" y firmada por el insigne artista nigeriano Asiru Olatunde (1918–1992), representa una de las cumbres plásticas del movimiento de arte contemporáneo de Osogbo, caracterizada por un estado de conservación impoluto y realzada de forma impecable por un enmarcado de moldura plateada que armoniza sutilmente con los destellos y la textura orgánica del metal martillado. Su crucial descubrimiento a principios de la década de 1960 por parte del célebre investigador, dramatólogo y promotor cultural alemán Ulli Beier junto a la artista y protectora del patrimonio yoruba Suzanne Wenger —quienes transformaron radicalmente el curso del arte africano moderno al fundar el legendario Mbari Mbayo Club en Osogbo— supuso el punto de inflexión decisivo que impulsó a Olatunde a canalizar su ancestral maestría en el martillado del metal hacia la creación de elaborados relieves narrativos sobre láminas de cobre y aluminio, convirtiéndolo de inmediato en la figura tutelar del movimiento Osogbo. Dadas sus dimensiones excepcionalmente grandes y la madurez técnica compositiva desplegada en varios registros horizontales superpuestos, la pieza se puede datar con absoluta certeza entre finales de la década de 1960 y la década de 1970, periodo de máximo esplendor creativo del artista en el que concibió sus encargos públicos e institucionales más ambiciosos. Estilísticamente, la obra es un prodigio de la narrativa visual yoruba que fusiona la cosmovisión mítica de su pueblo con un lenguaje compositivo audazmente moderno, donde el artista repuja escenas rituales con un dinamismo hipnótico enriquecido por un minucioso trabajo de punzonado geométrico en los fondos para generar vibrantes efectos de luz y textura; en este relieve particular dedicado a Oshun —la venerada deidad orisha de la fertilidad, las aguas dulces y el amor en el panteón yoruba, patrona tutelar de Osogbo y del sagrado Bosque de Oshun-Osogbo declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO—, Olatunde articula una procesión devocional donde fieles, músicos y sacerdotes portan ofrendas hacia las aguas sagradas personificadas en el registro inferior por estilizados motivos pisciformes y deidades fluviales, todo ello impregnado de la jerarquía figurativa, la frontalidad expresiva y el esquematismo simbólico propios de la tradición escultórica yoruba. La trascendencia internacional de Asiru Olatunde y la consecuente revalorización de su obra en las principales casas de subastas internacionales radica en su condición de pionero del arte africano del siglo XX, figurando sus magistrales paneles en los fondos permanentes de prestigiosas instituciones globales como la Smithsonian Institution (National Museum of African Art en Washington D.C.), el British Museum de Londres, el Tropenmuseum de Ámsterdam, la IWALEWAHAUS de la Universidad de Bayreuth y en la célebre Colección Jean Pigozzi, lo que respalda de forma incontestable el altísimo valor comercial, historiográfico y museístico de esta magnífica obra original de formato monumental.
OLATUNDE, Asiru
Asiru Olatunde (Osogbo, Nigeria, 1918–1993) fue un destacado escultor, metalista y figura matriz del arte moderno nigeriano, reconocido internacionalmente como uno de los pilares fundamentales del célebre movimiento de la Escuela de Osogbo (Osogbo Art School). Nacido en el seno de un distinguido linaje de herreros y orfebres de la cultura yoruba, adquirió de su padre y abuelo el dominio de la metalurgia tradicional, además de formarse en el toque del tambor parlante ceremonial para liturgias locales. A finales de la década de 1950, una grave enfermedad le impidió continuar con la forja pesada, orientando su maestría técnica hacia la orfebrería en pequeña escala. Su talento fue descubierto en 1961 por los promotores culturales Ulli Beier y Susanne Wenger, quienes lo impulsaron a adentrarse en la escultura monumental. Olatunde revolucionó el arte contemporáneo africano al convertirse en el primer creador en adoptar las planchas de aluminio repujado y martillado (repoussé) como su soporte plástico principal, desarrollando un lenguaje distintivo de cincelados y texturas punxonadas que articulaban narrativas mitológicas yorubas, relatos bíblicos y pasajes de la vida cotidiana. Nombrado en 1967 primer presidente de la Asociación de Artistas de Osogbo, su producción trascendió las fronteras continentales hasta convertirse en un referente del coleccionismo internacional. Sus monumentales paneles arquitectónicos fueron comisionados para lugares icónicos como el King’s Market de Osogbo, la Catedral de San Pedro en Enugu o el Banco Central de Nigeria en Lagos, además de formar parte de colecciones institucionales y privadas de primer orden, entre las que destacan el Smithsonian National Museum of African Art en Washington D. C., el Fondo Monetario Internacional (FMI), el British Museum de Londres y el Newark Museum.
Obras


