
"Cave à parfum" Napoleón III en bronce sobredorado y cristal tallado
Exclusivo juego de perfumería (cave à parfum) de época Napoleón III (circa 1860-1880), elaborado en Francia durante la segunda mitad del siglo XIX en pleno auge del estilo Neoclásico e Imperio. El conjunto consta de una elegante estructura o montura cilíndrica de bronce cincelado y sobredorado al mercurio (ormolu) que alberga en su interior cinco frascos trapezoidales de cristal soplado y tallado a mano, cada uno coronado por un tapón facetado en forma de ojiva o prisma piramidal con montura de filigrana dorada en el cuello. La montura metálica destaca por la virtuosa complejidad de su factura, mostrando un calado refinado articulado mediante guirnaldas, festones de laurel, medallones centralizados con entramado de celosía, motivos florales de rocalla y un putto o cupidillo en relieve exento que aporta un marcado dinamismo neoclásico. La base apoya sobre patas molduradas con hojas de acanto y garras estilizadas, reflejando el máximo nivel de la orfebrería de taller parisina caracterizada por el dominio de la técnica de la cera perdida (cire perdue), el retocado minucioso a cincel y el dorado al fuego que otorga esa pátina cálida y suntuosa. Piezas de esta misma tipología y virtuosismo técnico, producidas por las más distinguidas firmas francesas de la época como Baccarat, Cristallerie de Saint-Louis o los talleres de bronces decorativos de París, se conservan en destacadas colecciones de artes decorativas como las del Musée des Arts Décoratifs de París, el Château de Compiègne, el Palacio de Versalles y el Victoria and Albert Museum de Londres.
BACCARAT, Compagnie des Cristalleries de
Fundada en 1764 bajo el real decreto del rey Luis XV concedido al cardenal Louis-Joseph de Laval-Montmorency en la villa de Baccarat (Lorena), la Compagnie des Cristalleries de Baccarat se constituyó originalmente como taller vidriero para transformarse, tras la instalación de su primer horno de cristal de plomo en 1816, en la manufactura hegemónica del lujo y la excelencia soplada de Francia, alcanzando su madurez histórica durante el siglo XIX mediante un dominio sin parangón de la pureza química del material, el desarrollo de técnicas de talla a la rueda (taille à la roue) de precisión geométrica y la patente de desbastes ópticos que redefinieron las artes decorativas. Tras recibir su primer encargo real en 1823 por parte de Luis XVIII y consolidar su estética con el emblemático vaso Harcourt en 1841, la firma convirtió las Exposiciones Universales de París (especialmente las ediciones de 1855, 1867, 1878 y 1889) en su gran escenario de proyección internacional, donde sus maestros artesanos —premiados con constantes medallas de oro— presentaron monumentales pièces d'apparat et de grande forme, arañas de cristal de escala palaciega como la célebre Zénith, frascos de perfume finamente esmaltados y garrafas de aparador fuera de catálogo (carafes de dressoir hors-catalogue) de envergadura colosal. Esta supremacía técnica en el trabajo en frío, caracterizada por la talla en punta de diamante fina, los dorados al fuego, los grabados al ácido e icónicos desbastes inferiores como la estrella de 16 rayos (cul à étoile taillée à 16 rayons), cautivó a la alta aristocracia europea y a las grandes dinastías globales, convirtiendo a Baccarat en el proveedor predilecto de la corte imperial de Napoleón III, la Casa Real de España, las cortes otomanas y, muy especialmente, la familia imperial rusa, para quienes la manufactura creó encargos legendarios como el "Candelabro del Zar" para Alejandro III o las cristalerías de gala de Nicolás II. En la actualidad, el riquísimo patrimonio histórico, los prototipos de maestría, los moldes originales y las piezas monumentales de exhibición de la Compagnie des Cristalleries de Baccarat se conservan y exhiben en destacadas instituciones museísticas a nivel mundial: en primer lugar, en sus sedes corporativas y patrimoniales del Musée du Cristal de Baccarat en Lorena y la Maison Baccarat en la Place des États-Unis de París (antiguo palacete de Marie-Laure de Noailles intervenido por Philippe Starck); en las grandes colecciones estatales francesas como el Musée des Arts Décoratifs (MAD) de París, el Musée d'Orsay y el Musée du Louvre; y en importantes fondos palaciegos e históricos internacionales, entre los que destacan el Palacio Real de Madrid y el Palacio de La Granja de San Ildefonso en España, el Palacio de Dolmabahçe en Estambul (famoso por albergar su monumental escalinata de cristal), el Museo del Hermitage en San Petersburgo y las colecciones decorativas del Victoria and Albert Museum (V&A) de Londres, consolidando a la marca como un símbolo eterno del art de vivre francés y de la más alta cultura del cristal.
Obras



