
Prímulas, Margaritas, Florecillas y Lirios
Este monumental jarrón de esmalte de Limoges constituye una obra maestra absoluta de la célebre casa Camille Fauré, realizada circa 1928 en pleno periodo de esplendor del Art Déco floral mediante la compleja técnica de esmalte alveolado en alto relieve (émail en relief) sobre un cuerpo de cobre con fondo iridiscente paillonado en pan metálico. Con sus impresionantes 32 centímetros de altura, la pieza alcanza una escala monumental extraordinariamente insólita dentro de la producción de la firma, superando con creces los formatos estándar de 14 a 28 centímetros y desafiando los límites técnicos de la cocción del vidrio sobre metal, proceso donde cada centímetro adicional de superficie cóncava multiplica de forma exponencial la dificultad y el riesgo de fractura en taller. Su exclusividad se eleva al grado máximo de rareza al estar firmado a mano en la matriz en letras doradas "Fauré - Limoges - FRANCE - nº 1/8", lo que lo certifica no solo como una tirada ultra reducida a tan solo 8 ejemplares para todo el mundo, sino como el deseado ejemplar número uno de la serie, una condición de prototipo o primera pieza de maestro sumamente codiciada por el coleccionismo internacional. El jarrón despliega un exuberante y refinado diseño botánico de estilo Art Déco floral titulado "Primerose, Marguerites, Fleurettes & Liliums" (Prímulas, Margaritas, Florecillas y Lirios), conservando en su base de latón la etiqueta manuscrita original con la denominación del modelo junto al sello intacto de la Chambre Syndicale des Maîtres Émailleurs Limousins, el cual garantiza su ejecución íntegramente hecha a mano por el Maestro Esmaltador de la Maison Fauré. Su impecable e impoluto estado de conservación, sin fisuras, saltos ni restauraciones en la delicada superficie vítrea, sumado a su formato gigante, su numeración de máxima jerarquía y su completa trazabilidad documental, sitúan a esta pieza de época dorada en la cúspide de las artes decorativas del siglo XX, consolidándola como una auténtica joya de calidad de museo capaz de liderar las más distinguidas colecciones privadas de alta gama en el mercado global.
FAURÉ, Camille
Camille Fauré (1874-1956) fue un maestro esmaltador francés cuya obra revolucionó el arte de los esmaltes sobre cobre en Limoges, convirtiéndose en una figura emblemática de las artes decorativas del siglo XX y en un nombre imprescindible para el coleccionismo internacional. Nacido en Périgueux, Fauré se trasladó joven a Limoges, centro histórico del esmalte europeo, donde fundó su propio taller tras completar su formación artesanal, orientando inicialmente su producción hacia motivos de refinada inspiración vegetal y naturalista propios del estilo Art Nouveau. Durante los primeros años del siglo XX, su taller perfeccionó de forma magistral las técnicas tradicionales del esmalte alveolado y pintado, destacando por el uso pionero de láminas metálicas de pan de oro y plata (paillons) aplicadas bajo capas de cristal coloreado para otorgar una luminosidad e iridiscencia sin precedentes a superficies cóncavas y formas tridimensionales. Aunque su firma alcanzó la gloria universal en la década de 1920 por sus deslumbrantes piezas de geometría cubista y abstracción Art Déco presentadas tras la histórica Exposición Internacional de Artes Decorativas de París de 1925, el nombre de Camille Fauré mantiene una trascendencia capital dentro del coleccionismo de Art Nouveau debido a la insuperable calidad de sus piezas florales y botánicas en denso alto relieve (émail en relief). En estas obras, la transición entre el simbolismo finisecular y las formas estilizadas del nuevo siglo se manifiesta a través de un virtuosismo técnico donde el volumen orgánico de las flores, las tonalidades vítreas y la complejidad del horneado transforman cada vasija en una escultura esmaltada de valor museístico. A lo largo de su carrera, Fauré colaboró con destacados artesanos de Limoges como Alexandre Marty, consolidando un sello distintivo caracterizado por la exigencia técnica, la limitación de tiradas y la constante búsqueda de efectos lumínicos en el vidrio. Tras su fallecimiento en 1956, la Maison Fauré continuó su actividad bajo la dirección de su hija Andrée Fauré hasta los años ochenta, conservando el prestigio de una firma que hoy en día encabeza las más exigentes subastas internacionales de artes decorativas, donde sus creaciones florales de gran formato e impecable trazabilidad son codiciadas por grandes coleccionistas y museos de todo el mundo como testimonios cumbre de la edad de oro del esmalte francés.






