
Instante infinito
Esta extraordinaria escultura en bronce macizo de 28 x 22 x 16 cm, firmada por el insigne maestro Jaume Perelló y numerada como edición reducida de época 1/5, representa una figura femenina sedente de acusado lirismo plástico que se erige en una auténtica pieza única por el tratamiento artesanal de su rica superficie vidriada con deslumbrantes destellos dorados y una pátina de matices cobrizos y verdosos, fruto de la búsqueda de efectos lumínicos característicos de la producción más depurada del artista; concebida desde una estilizada sintaxis orgánica que conjuga la lección de los vacíos compositivos de Henry Moore, el expresionismo lineal de Alberto Giacometti y la elegancia sintética del figurativismo lírico mediterráneo de la segunda mitad del siglo XX, la obra despliega un juego de ritmos curvos, perforaciones y aristas pulidas que dinamizan el espacio rodeando la figura, mientras que el rostro esquematizado refleja un estado de sutil introspección y serenidad espiritual; procedente de la colección privada del autor y asentada sobre un sólido bloque de mármol negro veteado, la trascendencia de la obra tridimensional de Jaume Perelló viene refrendada por su presencia en prestigiosas instituciones museísticas como el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA), el Museo de Arte Moderno de Tarragona, el Museo de Lérida, la Fundación Perelló de Bellpuig, el Museo Diocesano de Urgell y diversas entidades públicas de España y Francia, haciendo de esta cotizada tirada corta de cinco ejemplares una joya de indiscutible valor patrimonial, rigor académico y alta proyección dentro del coleccionismo internacional.
PERELLÓ, Jaume
El escultor Jaume Perelló i Miró (Torrefarrera, Lleida, 1927 – Bellpuig d’Urgell, Lleida, 2015), nombrado Hijo Predilecto de Torrefarrera y de Bellpuig, es una de las figuras más insignes e internacionales de la escultura figurativa y sacra catalana del siglo XX, cuya formación autodidacta y académica se fraguó tempranamente en Lleida y Barcelona bajo la tutela directa de insignes maestros como el reconocido escultor e imagenero Ramon Borràs y el célebre catedrático Josep Maria Camps i Arnau, adquiriendo un dominio virtuoso del modelado en barro, la talla en madera, la fundición en bronce y la labra en piedra que lo llevó a fundar la Escuela de Bellas Artes de Lleida y a emprender en la década de 1950 una relevante proyección internacional en Italia —donde fue elegido conjuntamente por los gobiernos español e italiano para la monumental ejecución del Cristo de Bormio, elaboró el célebre retrato escultórico del Papa Pío XII expuesto en los Museos Vaticanos y obtuvo el Primer Premio de Arte Sacro de Milán en 1953, año en el que también fue galardonado con el Primer Premio de Relieve en Buenos Aires—, consolidando una vasta producción sacra y monumental encargada para las catedrales de Lleida y Solsona, el Palacio Episcopal de Lleida y numerosos templos de toda la geografía española, destacando de manera magistral la creación del "Cristo del Amor" en el Santuario del Carmen de Burgos, considerado el Cristo de madera tallada más grande del mundo con sus 9 metros de altura, además de una venerada talla entregada personalmente al Papa Pablo VI con destino a las colecciones del Museo de Arte Moderno del Vaticano; tras su fructífera etapa europea, Perelló fijó su residencia en Nueva York, donde su obra causó un hondo impacto en el mercado estadounidense hasta el punto de que el magnate Nelson Rockefeller adquirió múltiples piezas para su colección privada, exhibiendo paralelamente su trabajo en galerías y centros de arte de Europa y América; dentro de su trayectoria adquiere un capítulo de especial trascendencia histórica su vinculación directa con el Templo Expiatori de la Sagrada Família de Barcelona, edificio para el que la Junta Constructora le ofreció formalmente la responsabilidad de esculpir la monumental Fachada de la Pasión, encargo de envergadura colosal que Perelló declinó respetuosamente por motivos de agenda profesional pero proyectando su magisterio a través de la transmisión de su legado y su visión estética hacia eminentes colaboradores y discípulos de su taller, entre los que destacó el renombrado escultor Josep Maria Subirachs, quien finalmente asumiría la ejecución escultórica de dicha fachada gaudiniana; con el fin de preservar, catalogar y difundir su extenso patrimonio artístico, el Gobierno de la Generalitat de Catalunya constituyó en 1996 la Fundación Perelló con sede en Bellpuig, espacio museístico que custodia un representativo fondo de sus esculturas, dibujos y célebres murales cerámicos de técnica propia, inmortalizando la impronta de un creador excepcional cuyo trabajo figura hoy en colecciones pontificias, fondos institucionales y museos internacionales de primer orden.
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