
Creu dels Set Braços (Canillo, Andorra)
Creada en 1999 y con unas dimensiones de 61 x 47 cm, esta soberbia obra original de indudable maestría ejecutada a mano con lápiz de grafito por el insigne artista Vicente Casanueva —nacido en Jaca en 1940 y residente en Huesca desde 1950— constituye una pieza cumbre dentro de su producción al retratar con minuciosa perfección la legendaria e histórica Creu dels Set Braços situada en Canillo, Andorra, un monumento de profunda raigambre pirenaica y mítica que el creador inmortaliza transformando el dibujo autógrafo en una auténtica reliquia visual de alto valor patrimonial; cimentada sobre su sólida formación inicial en delineación, que le otorga un dominio absoluto de la perspectiva y la proporción, la técnica de este dibujo original destaca por un riguroso trazo limpio y estructurado sobre los contrastes del claroscuro, donde las sombras vigorosas, el sombreado denso a lápiz de grafito y las sutiles difuminaciones dotan al relieve pétreo de la cruz y al entorno montañoso de una volumetría escultórica hiperrealista y de una intensa fuerza poética y lumínica; estilísticamente, la obra entronca con la sensibilidad del vedutismo clásico y la delectación romántica, evocando una atmósfera de melancolía arqueológica que suspende el tiempo y sumerge al espectador en la memoria ancestral de los monumentos más entrañables de los valles andorranos; este riguroso y depurado hacer artístico ha propiciado que las creaciones originales de Vicente Casanueva formen parte de los fondos de prestigiosas instituciones públicas y museísticas, encontrándose sus obras en importantes colecciones como las de la Diputación Provincial de Huesca, el Ayuntamiento de Huesca y el Ayuntamiento de Jaca, consolidando así un legado plástico de incalculable valor histórico que hoy se corona con esta magistral y evocadora representación de la cruz de Canillo.
CASANUEVA, Vicente
Nacido en Jaca en 1940 y residente en Huesca desde 1950, el insigne dibujante Vicente Casanueva cimenta su maestría en una sólida formación inicial en delineación que le otorga un dominio absoluto de la estructura y la perspectiva, virtudes que se despliegan con máxima brillantez en esta soberbia obra a lápiz centrada en la representación de una monumental cruz de piedra enclavada en un imponente paisaje montañoso, donde la minuciosa precisión técnica se alía con una atmósfera de delectación romántica y profunda melancolía que transporta al espectador a la memoria ancestral del patrimonio pirenaico; ejecutada con un rigor impecable y un magistral dominio del claroscuro, la pieza destaca por sus sombras vigorosas y sutiles difuminaciones que dotan al relieve pétreo de una volumetría casi escultórica y de un extraordinario efecto lumínico bajo un cielo expresivo de gran fuerza poética, reflejando las influencias del vedutismo y de la sensibilidad arqueológica que caracterizan toda su trayectoria dedicada a inmortalizar rincones y monumentos entrañables; este fascinante dibujo se halla primorosamente enmarcado con una moldura artesanal texturada que realza su condición de ventana hacia la historia y el arte sacro, vinculándose estrechamente con el corpus de un creador cuyos trabajos de acabado perfecto se conservan en destacadas instituciones públicas como la Diputación Provincial de Huesca y los ayuntamientos de Huesca y Jaca, consolidando un legado gráfico de incalculable valor patrimonial y estético.






