
Carmen
Esta extraordinaria obra en lápiz de mina de plomo sobre papel (93 x 73 cm con marco), ejecutada a mano alzada en 1991 y firmada por Félix Revello de Toro, representa una auténtica joya de valor incalculable dentro del corpus gráfico del maestro malagueño al tratarse de un retrato de su única hija, Carmen, siendo una de las dos únicas piezas dedicadas a su primogénita que el artista ha consentido poner en el mercado a lo largo de toda su vida. Considerado sin discusión uno de los más grandes virtuosos del dibujo y de la pintura española de los últimos dos siglos —galardonado de forma unánime con el Premio Nacional Rafael de Penagos de Dibujo—, Revello de Toro despliega en esta pieza una maestría técnica prodigiosa que entronca con la altísima tradición del dibujo académico y clásico, evocando la pulcritud y el lirismo compositivo de Jean-Auguste-Dominique Ingres, la síntesis anatómica de Mariano Fortuny y la sensibilidad lumínica de los grandes maestros del manierismo italiano. La particularidad insólita de su capacidad ambidiestra le confiere una soltura perceptiva única, permitiéndole trazar líneas de una precisión milimétrica y un modelado volumétrico de una delicadeza sublime, donde la mina de plomo acaricia el papel para construir luces, sombras tamizadas y transparencias textiles de una veracidad casi mágica sin necesidad de corrección alguna. La pose recostada y la serenidad introspectiva de la figura revelan la intimidad lírica de una mirada paterna profundamente afectuosa, convirtiendo el trazo en una caricia gráfica donde la sofisticación técnica se funde con una emoción pura y contenida. Dado que sus obras sobre papel de este formato y ejecución alcanzaron históricamente precios astronómicos y cotizaciones de culto en las mejores galerías y casas de subastas, esta pieza histórica no solo destaca por su factura técnica impecable y su depurado estilo, sino que se posiciona como un tesoro de procedencia e intimidad familiar irrepetible, reservado únicamente para las colecciones privadas de mayor prestigio internacional.
REVELLO DE TORO, Félix
Nacido en Málaga en 1926 y consagrado como una de las figuras vivas más insignes y revalorizadas de la pintura figurativa española, Félix Revello de Toro encarna la cumbre del retrato de alta alcurnia y del figurativismo de refinada elegancia, habiendo construido una trayectoria insuperable desde que expusiera por primera vez con solo diez años de edad y recibiera a los dieciséis su primer encargo oficial para una hermandad local. Tras formarse con brillantez en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid mediante beca institucional —donde concluyó la carrera con Premio Extraordinario y el Premio Pérez Madrigal—, consolidó su magisterio con la Beca Carmen del Río y sus estudios en la prestigiosa Academia de España en Roma, iniciando tras su aclamada muestra en la Sala Macarrón de Madrid en 1952 un imparable ascenso internacional que lo llevó a ejercer la docencia en la Escuela de Artes y Oficios de Barcelona (Llotja) y a ser nombrado miembro de honor de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo y académico de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona. Recompensado con los galardones más codiciados del país —Premio Nacional Rafael de Penagos de Dibujo, Medalla de Oro e Hijo Predilecto de Málaga, Llave de Oro de la Ciudad de Barcelona, Escudo de Oro de la Prensa y la Medalla de Oro Real de la Academia de Santa Isabel de Hungría de Sevilla—, su genio indiscutible ha traspasado las galerías comerciales para ser inmortalizado en su propio museo monográfico, el Museo Revello de Toro, ubicado en la emblemática casa-taller del escultor Pedro de Mena en Málaga, al tiempo que sus creaciones enriquecen fondos públicos y colecciones privadas de la más alta distinción a nivel mundial. Famoso por ser el retratista de cabecera de la Casa Real española, por cuyo pincel han pasado los Reyes de España y las más destacadas personalidades de la alta sociedad, la aristocracia y la cultura internacional, la cotización de sus retratos, bodegones y figuras femeninas alcanza cifras verdaderamente astronómicas en el mercado del arte, convirtiendo la posesión de un lienzo firmado por Revello de Toro en un privilegio reservado a una élite muy selecta de coleccionistas y en un emblema indiscutible de prestigio, valor patrimonial y sofisticación técnica insuperable.






