
Luz sobre el canal (Venecia)
Esta excepcional obra de Josep Marfà Guarro (1928–2014) constituye una pieza de coleccionismo singular dentro del paisajismo lírico catalán de la segunda mitad del siglo XX, heredero directo de la gran tradición posimpresionista y del luminismo mediterráneo de la Escuela de Sitges y Olot. Formado bajo el magisterio y la influencia espiritual de figuras señeras como Oleguer Junyent, Marfà bebe asimismo de la soltura sintética de Eliseu Meifrèn y de la audacia cromática de Anglada Camarasa, reinterpretando la visión del paisaje urbano con una libertad plástica que roza el fauvismo contenido. En esta evocación de un canal veneciano, ejecutada al óleo sobre tabla de madera rematada perimetralmente con una delicada marquetería, el artista articula una síntesis donde la luz es el verdadero sujeto compositivo, generando una intensa tensión entre los tonos cálidos y las sombras turquesas del agua. La obra se presenta en un sofisticado montaje flotante sobre fondo de terciopelo negro, exenta de aprisionamiento visual, lo que permite a la pintura flotar como un objeto fetiche o joya de devoción estética. Esta ligereza del soporte exento contrasta magistralmente con la rotundidad de su monumental enmarcación clasicista de estrriado dorado al agua y cenefa vegetal en relieve, convirtiendo el conjunto en una caja de luz de altísimo valor de colección.
MARFÀ, Josep
Nace en Barcelona, el 17 de Mayo de 1928 y muwero en la misma ciudad en el 2014. Su orientación artística nace a muy temprana edad, al tener relación por medio de su padre, con el pintor Oleguer Junyent, al que va tomando como maestro a través de sus dibujos y pinturas, que él observa constantemente y que despiertan su interés por el Arte. Cursa sus estudios de pintura en la Escuela de Bellas Artes y Oficios, en la Academia Baixas y en diversos Centros Artísticos de Barcelona. En la década del 60 al 70, realiza diversos viajes por Europa y toma contacto con varios pintores, con los que cambia impresiones en su búsqueda por el color y la técnica que le permitan expresar más intensamente sus sensaciones. Empezó a exponer en 1968, fecha en la que sus cuadros comenzaron a ser habituales para las colecciones particulares de museos de España, Francia, Alemania, Suiza, Bélgica o Inglaterra. Tampoco América o Asia se resistieron a los encantos de sus piezas pictóricas. Sus óleos y acuarelas entroncan con la tradición paisajística catalana en la línea de colorismo sinfónico originaria de Joaquim Mir, que adaptó con particular acierto a los reflejos acuáticos de sus marinas y vistas de puerto. Su percepción del color es rica en matices; su pincelada ligera y hábil contrasta con juegos de gamas cálidas y frías y los juegos de complementarios.






