
Poema de verano
Realizada en 1998 en óleo sobre lienzo con unas dimensiones de 58 x 50 cm, "Poema de verano" constituye una obra esencial dentro de la madurez expresiva del pintor hiperrealista argentino Fernando Quirós, donde el género del bodegón se transforma en una meditación sobre el espacio, el equilibrio geométrico y la luz. La composición organiza un grupo de piezas de fruta distribuidas con delicada asimetría sobre una superficie de madera barnizada y un bloque ortogonal neutro, contrapuestas a la elevación vertical de un papel enrollado de un intenso tono amarillo anaranjado que actúa como potente contrapunto cromático dentro de una atmósfera sobria de tonos grises, malvas y terrosos. La maestría técnica de Quirós se manifiesta en la ejecución de una pincelada imperceptible y en el uso de veladuras finas que capturan con absoluta precisión las sutiles variaciones en la piel de las peras, la ligereza mate del papel y los suaves reflejos sobre la madera. Lejos de reducirse a un frío ejercicio mnemotécnico o mimetismo fotográfico, la escena transmite una sensación de quietud atemporal y serenidad contemplativa, consolidando esta pieza como un testimonio ejemplar de la pintura de naturaleza muerta hiperrealista de la escuela hispanoamericana.
QUIRÓS, Fernando
Fernando Quirós (Buenos Aires, Argentina, 1960) es un destacado pintor hiperrealista cuya trayectoria artística se consolida como un referente del bodegón contemporáneo en el ámbito hispanoamericano. Hijo de padre pintor, inició su aprendizaje de la mano de maestros como Kenneth Kemble, para formarse posteriormente entre 1971 y 1974 bajo la tutela de la pintora Irma Beltrame y perfeccionar sus estudios en la Escuela Estímulo de Bellas Artes junto a Pedro Malenchini. En 1977 se trasladó a San Diego (California), donde enriqueció su técnica imbuido por la corriente del fotorrealismo e hiperrealismo estadounidense de los años setenta y las enseñanzas de Jonathan Parce. Tras presentar su primera exposición individual en 1981 en la Biblioteca de San Isidro de Buenos Aires, fijó su residencia en España en 1985, desarrollando desde entonces una ininterrumpida actividad expositiva con muestras individuales en España, Italia, Francia, Andorra, Argentina y Paraguay. Su producción destaca por un tratamiento magistral de la luz, las atmósferas envolventes y una sobria ordenación geométrica donde los objetos cotidianos —frutas, papeles enrollados, bloques lisos y superficies de madera— adquieren una dimensión casi metafísica a través de una técnica al óleo de virtuosismo académico, de veladuras finas y pincelada imperceptible. Dentro de su iconografía, ocupa un lugar central su fuerte y obsesiva atracción hacia el pan, elemento que representa a través del sublime lenguaje hiperrealista no solo como el alimento tradicional de la humanidad, sino como el vehículo simbólico para saciar el hambre física, sexual y espiritual. Su trayectoria cuenta con muestras individuales y retrospectivas en espacios institucionales como el Museu de Puigcerdà, el Palacio de la Merced de Córdoba, la Fundación Mapfre Guanarteme, el Centro Cultural La Despernada en Madrid y la Casa Museo Manuel Mujica Láinez en Argentina, además de participar en certámenes y ferias internacionales como Estampa en Madrid, Valencia Art y la Feria Puro Arte de Vigo, formando parte de destacadas colecciones privadas e institucionales de Europa y América.
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