
Regreso de los campos
Esta monumental y soberbia escultura en bronce de 73 cm de altura, firmada por el insigne maestro francés Auguste Moreau (1834–1917), representa una de las creaciones bucólicas de mayor envergadura y refinamiento plástico de la producción escultórica del fin de siècle francés, realzada de manera magistral sobre una suntuosa peana circular de mármol veteado esculpido que aporta una imponente solidez y elegancia arquitectónica al conjunto. Perteneciente a la célebre dinastía Moreau de Dijon —donde junto a su padre Jean-Baptiste y sus hermanos Hippolyte y Mathurin configuró la saga escultórica más influyente y prolífica del siglo XIX en Francia—, Auguste Moreau destacó de forma singular por su capacidad para imprimir un lirismo grácil, una fluidez gestual y un naturalismo delicado a la figura humana, marcando la transición estilística entre el romanticismo académico del Segundo Imperio y las sinuosas formas orgánicas del Art Nouveau. Titulada Retour des champs ("Regreso de los campos"), la obra despliega una virtuosa composición dinámica que muestra a dos jóvenes campesinas ataviadas con ropajes de drapeados vaporosos y pliegues magistralmente cincelados, cuyas miradas y gestos cargados de complicidad dialogan con el elaborado cesto floral que sostienen, evidenciando un dominio absoluto del detalle botánico y del modelado en bronce con pátina parda de época. La relevancia historiográfica de Auguste Moreau se refleja en la presencia de sus modelos y fundiciones históricas en los fondos permanentes de prestigiosas instituciones internacionales como el Musée d'Orsay en París, el Musée des Beaux-Arts de Dijon, el Museo de Arte de Filadelfia y el Museo de Bellas Artes de Boston, un reconocimiento museístico e institucional de primer orden que respalda de manera incontestable el altísimo valor patrimonial, la escasez de esta escala monumental y el incuestionable atractivo comercial de esta pieza de colección.
MOUREAU, Auguste
Auguste Moreau (1834–1917), una de las figuras más eminentes de la célebre dinastía de escultores Moreau de Dijon junto a su padre Jean-Baptiste y sus hermanos Mathurin e Hippolyte, ocupa un lugar de extraordinario relieve en la historia de la escultura francesa y europea de la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX. Formado inicialmente en el taller familiar borgoñón y consagrado posteriormente en la prestigiosa École des Beaux-Arts de París bajo la tutela del insigne maestro neoclásico y romántico Aimé Millet, Moreau asimiló un dominio soberbio del modelado anatómico, la finura del drapeado y la sensibilidad lírica. Tras su virtuoso debut en el Salon de Paris de 1861, donde expuso de manera continuada hasta 1910, su obra cosechó una rápida proyección internacional que traspasó las fronteras francesas para conquistar a los grandes coleccionistas de Gran Bretaña, Alemania y Estados Unidos durante las Exposiciones Universales. Especialmente influido por el naturalismo poético de Jean-Baptiste Carpeaux y la elegancia rococó de Étienne-Maurice Falconet, el artista articuló una bisagra estilística fundamental entre el clasicismo académico del Segundo Imperio y la fluidez orgánica del Art Nouveau. Más allá de su vasta producción de gabinete, Auguste Moreau participó en destacados proyectos públicos monumentales, como la ornamentación del icónico Hôtel de Ville de París tras los sucesos de la Comuna o el diseño de fuentes y monumentos conmemorativos fundidos por las casas artísticas más distinguidas de la época, como Val d'Osne y Barbedienne. El reconocimiento historiográfico de su catálogo se constata en la presencia de sus bronces en los fondos permanentes de instituciones museísticas de primer orden como el Musée d'Orsay en París, el Musée des Beaux-Arts de Dijon, el Philadelphia Museum of Art, el Museum of Fine Arts de Boston y el Victoria and Albert Museum de Londres, consolidando su firma como una de las más codiciadas, seguras y apreciadas dentro del coleccionismo internacional de alta gama y las principales casas de subastas del mundo.






